

Jamàss olvidó un rostro
Un amigo en la luz
A sus deudos, los menos que son los más
Conoció a Luis al pie del presbiterio,
ál saludarlo en San Cristóbal fría,
la catedral, mortaja, no sabía ,
guardaría en su altar su ministerio.
Un encuentro rodeado de misterio
por lo que en nuestro entorno sucedía.
Su palabra fue verbo y lo decía:
figura desprendida del Salterio.
Pastor atento de mirarr profundo
con óptica de amor al vasto mundo.
Vicario en cuya voz vibró Su eco.
Cuando así lo estimó como oportuno,
con Raúl, heterónimos del Uno,
hizo abrir la prisión de Cerro Hueco.
Mérida, jubilosa, enero 2011.
Un amigo en la luz
A sus deudos, los menos que son los más
Conoció a Luis al pie del presbiterio,
ál saludarlo en San Cristóbal fría,
la catedral, mortaja, no sabía ,
guardaría en su altar su ministerio.
Un encuentro rodeado de misterio
por lo que en nuestro entorno sucedía.
Su palabra fue verbo y lo decía:
figura desprendida del Salterio.
Pastor atento de mirarr profundo
con óptica de amor al vasto mundo.
Vicario en cuya voz vibró Su eco.
Cuando así lo estimó como oportuno,
con Raúl, heterónimos del Uno,
hizo abrir la prisión de Cerro Hueco.
Mérida, jubilosa, enero 2011.
