
Nuestro segundo director, muy cerca de la fosa, cuando César Pompeyo, le clavó la daga en una puñalada trapera como las que le presume a su alma gemela, Vittorio Zerbbera, en la banca de San Juan. En el comedor de la familia Cámara Menéndez, Cintarazo, sus hermanas Berta Noemí y Ana María y sus sobrinos Javier Eduardo y Carlos Alberto acompañan al obispo de Tapachula, Luis Miguel Cantón Marín, en la clebración de una Eucaristía doméstica en acción de gracias por don Abel. En la foto de abajo., diez puñaladas traperas a nuestro fundador, su esposa e hijos reunidos en la sala de la casa actual de Cintarazo. Archivo de j.r.m.n.
Cuentos de sociedad
Refri delicatesen para la muñeca
LAS SENTENCIAS DE UN TRIBUNAL COLEGIADO,
MAS REBUZNOS DE POMPEYO Y SU JURIS FOBIA
César, un experto en puñaladas traperas
“Hace unos lustros, cuando el Diario de Yucatán aún tenía lectores –le recordaba Bertolino Cojitranco a Cintarazo al ver ambos a César Pompeyo y su alter ego, Vittorio Emmanuele Zerbbera, cogidos de la mano siniestra,en la reputada banca gay del parque de San Juan, muy cerca de la célebre sacristía del templo, única rosada entre las verdes, la media naranja de César imponía sus flatulencias intermitentes en dos clubes de damas (así decía ella) conocidos por el norte de la ciudad fundada por don Francisco de Mierdejo, en cuyo honor deturpó con ese nombre la comuna que fue expulsada ayer a la principal avenida de la urbe reiteradamente mangoneada por su sobrino Rommel, aunque nadie nunca lo eligió alcalde: el de la flor y el de la tijera Cintarazo se perdió un momento en sus recuerdos: “¿Te refieres a Lengua Longa”? Cojitranco hizo un gesto afirmativo y continuó la remembranza ofrecida a los lectores de Lira sartorial para cuando rebuznara de nuevo Pompeyo en lo que el vulgo identifica como la primera calumnia desde que tumbó a su padre de la dirección de ese cotidiano maloliente. Una auténtica puñalada trapera de barrio sanjuanero.
No por casualidad, César volvió a a soplar la flauta. A la segunda nota se hizo acreedor a la anécdota en referencia, por su ignominiosa defensa de Lolbé: Recibía en su domicilio Lengua Longa (la casa que le construyó el arquitecto López Escalante) a féminas cofrades del segundo club, algunas de ellas económicamente venidas a menos, calva casión para presumirles su recién mal adquirido poderío económico. –Veré si tengo algo frío para ustedes, aunque ya me resultan insuficientes los dos refrigeradores que tengo en la cocina, pues el principal, el Amana que nos vendió Wílliam en catorce mil pesos, aunque es amplio y tan bueno como el General Electric de nuestra prima la Moza, “Míralo Mimí, le dijo a una de sus visitantes, abriéndolo” está que no le cabe nada: caviar Beluga, langostas, manos de cangrejop, champagne y trufas. Nada de eso puede comer mi marido. Son de consumo exclusivo de su heredero (todavía no era conocido como la muñeca, pero su fama timbraba con el mote de el principito). Nadie dijo nada; ni la futura madre de un obispo ni su cuñada. Sólo la prima Nuria, la más filosa, torció la boca a media carcajada. Tendré que darles agua al tiempo, porque los sandwichitos del somoking de la cena de anoche ya nos los acabamos” Y añadió: Entre Miguel y Luis casi se comen medio platón. Y eso que Choyo y William son comedidos. No duró la reunión y nadie quiso esperar el té de las cinco ni las galletitas Dondé con las que ya futureaba, arribista lenta, pero persistente.
Su suegro, don Abel Menéndez Romero, cada vez que concluía su marido la visita hipócrita al padre traicionado reiteradamente, musitaba entristecido: -Puñalada tras puñalada.
Por eso César Pompeyo refiere a su alter ego, el mafioso Vittorio Zerbbera, su experiencia pragmática en eso de las puñaladas traperas. Veinte años tuvo a su sobrino de mandamás en la alcaldía de Mérida, gallo mayate entre gallinas azules de cresta fraudulenta. Tal vez por eso le llegó a Zerbbera copia de un correo que recibió Cintarazo horas antes de la anticipada paliza a la niña del Fobaproa con tanto cartel en el periódico deMamut:
Los más fantasioso cerebros azules de Megamedia, dirigidos por el que le abanica las neuronas a Patricio, su primo especialista en secretarios de salud ineptos, pero avorazados, sin querer escribieron una parodia en la que retratan a las administraciones municipales panistas ladronas que hicieron de Mérida una gran cantina y un extenso lupanar burocrático.
Pompeyo, en la banca rosa de sus escarceos, le juró a Vittorio su inocencia sobre el panfleto y, sin puñal al cinto, le dio un abrazo trapero en la misma, sin convicción;Los almendros ya sabían de la socratiza dominical a los panuchos, distinta a las de Rommel, el, azulejo mayate de la alcaldía vernácula. Zerbbera le enjugó dos lágrimas, dos, con el paliacate desanudado. Ambas por cirugías sabatinas de la vesícula: una a la reina madre de su renovación y otra a la hermana cuyo cariño fraterno finge como si no fuera cómplice de la destrucción del Paseo de Mierdejo y la degradación de la urbe vilipendiada por el partido que selló la cloaca de su desempeño y el de su heredero.
Cojitranco vio pasar a Lengua Longa y también se fue renqueando por la Candelaria, rumbo al Degollado, no el Diario de Yucatán sino la panadería que ya felpó también.- La ciudad festejaba la derrota electoral del partido de Cachicha y Pompeyo, que ya no volverá a ganar un proceso electoral aexcepto que el PRI haga fraude a su favor: Nunca más un panista ladrón en gobierno alguno de México, a menos que los Legionarios de Maciel sean proscritos de la llamada Iglesia Católica por el Papa de las zapatillas rojas. Cintarazo.- Especial para Lira Sartorial, mayo electoral 2010.
Refri delicatesen para la muñeca
LAS SENTENCIAS DE UN TRIBUNAL COLEGIADO,
MAS REBUZNOS DE POMPEYO Y SU JURIS FOBIA
César, un experto en puñaladas traperas
“Hace unos lustros, cuando el Diario de Yucatán aún tenía lectores –le recordaba Bertolino Cojitranco a Cintarazo al ver ambos a César Pompeyo y su alter ego, Vittorio Emmanuele Zerbbera, cogidos de la mano siniestra,en la reputada banca gay del parque de San Juan, muy cerca de la célebre sacristía del templo, única rosada entre las verdes, la media naranja de César imponía sus flatulencias intermitentes en dos clubes de damas (así decía ella) conocidos por el norte de la ciudad fundada por don Francisco de Mierdejo, en cuyo honor deturpó con ese nombre la comuna que fue expulsada ayer a la principal avenida de la urbe reiteradamente mangoneada por su sobrino Rommel, aunque nadie nunca lo eligió alcalde: el de la flor y el de la tijera Cintarazo se perdió un momento en sus recuerdos: “¿Te refieres a Lengua Longa”? Cojitranco hizo un gesto afirmativo y continuó la remembranza ofrecida a los lectores de Lira sartorial para cuando rebuznara de nuevo Pompeyo en lo que el vulgo identifica como la primera calumnia desde que tumbó a su padre de la dirección de ese cotidiano maloliente. Una auténtica puñalada trapera de barrio sanjuanero.
No por casualidad, César volvió a a soplar la flauta. A la segunda nota se hizo acreedor a la anécdota en referencia, por su ignominiosa defensa de Lolbé: Recibía en su domicilio Lengua Longa (la casa que le construyó el arquitecto López Escalante) a féminas cofrades del segundo club, algunas de ellas económicamente venidas a menos, calva casión para presumirles su recién mal adquirido poderío económico. –Veré si tengo algo frío para ustedes, aunque ya me resultan insuficientes los dos refrigeradores que tengo en la cocina, pues el principal, el Amana que nos vendió Wílliam en catorce mil pesos, aunque es amplio y tan bueno como el General Electric de nuestra prima la Moza, “Míralo Mimí, le dijo a una de sus visitantes, abriéndolo” está que no le cabe nada: caviar Beluga, langostas, manos de cangrejop, champagne y trufas. Nada de eso puede comer mi marido. Son de consumo exclusivo de su heredero (todavía no era conocido como la muñeca, pero su fama timbraba con el mote de el principito). Nadie dijo nada; ni la futura madre de un obispo ni su cuñada. Sólo la prima Nuria, la más filosa, torció la boca a media carcajada. Tendré que darles agua al tiempo, porque los sandwichitos del somoking de la cena de anoche ya nos los acabamos” Y añadió: Entre Miguel y Luis casi se comen medio platón. Y eso que Choyo y William son comedidos. No duró la reunión y nadie quiso esperar el té de las cinco ni las galletitas Dondé con las que ya futureaba, arribista lenta, pero persistente.
Su suegro, don Abel Menéndez Romero, cada vez que concluía su marido la visita hipócrita al padre traicionado reiteradamente, musitaba entristecido: -Puñalada tras puñalada.
Por eso César Pompeyo refiere a su alter ego, el mafioso Vittorio Zerbbera, su experiencia pragmática en eso de las puñaladas traperas. Veinte años tuvo a su sobrino de mandamás en la alcaldía de Mérida, gallo mayate entre gallinas azules de cresta fraudulenta. Tal vez por eso le llegó a Zerbbera copia de un correo que recibió Cintarazo horas antes de la anticipada paliza a la niña del Fobaproa con tanto cartel en el periódico deMamut:
Los más fantasioso cerebros azules de Megamedia, dirigidos por el que le abanica las neuronas a Patricio, su primo especialista en secretarios de salud ineptos, pero avorazados, sin querer escribieron una parodia en la que retratan a las administraciones municipales panistas ladronas que hicieron de Mérida una gran cantina y un extenso lupanar burocrático.
Pompeyo, en la banca rosa de sus escarceos, le juró a Vittorio su inocencia sobre el panfleto y, sin puñal al cinto, le dio un abrazo trapero en la misma, sin convicción;Los almendros ya sabían de la socratiza dominical a los panuchos, distinta a las de Rommel, el, azulejo mayate de la alcaldía vernácula. Zerbbera le enjugó dos lágrimas, dos, con el paliacate desanudado. Ambas por cirugías sabatinas de la vesícula: una a la reina madre de su renovación y otra a la hermana cuyo cariño fraterno finge como si no fuera cómplice de la destrucción del Paseo de Mierdejo y la degradación de la urbe vilipendiada por el partido que selló la cloaca de su desempeño y el de su heredero.
Cojitranco vio pasar a Lengua Longa y también se fue renqueando por la Candelaria, rumbo al Degollado, no el Diario de Yucatán sino la panadería que ya felpó también.- La ciudad festejaba la derrota electoral del partido de Cachicha y Pompeyo, que ya no volverá a ganar un proceso electoral aexcepto que el PRI haga fraude a su favor: Nunca más un panista ladrón en gobierno alguno de México, a menos que los Legionarios de Maciel sean proscritos de la llamada Iglesia Católica por el Papa de las zapatillas rojas. Cintarazo.- Especial para Lira Sartorial, mayo electoral 2010.

