
Cuentos de sociedad

Para ella y Para Ellas, Pedro Mata Fontanet, Madrid 1921,
recurso usado por Pompeyo en la 62 con 71 hace 60 años.
UN BALANCIN OTOÑAL RENCOROSO
Los lectores de Lira sartorial recordarán que al bajar sus puertas 2008, en el salón Yucatán del Fiesta Americana de Mérida celebró sus esponsales Flora María Alonso Menéndez y con tal motivo coincidieron en el lugar algunos miembros de la familia Menéndez Navarrete con sus hijos. Unos días antes, el 12 de diciembre, al abogado Carlos Alberto Cámara Menéndez, director jurídico de la Sría de Salud, en laudo que enaltece a las autoridades del actual sexenio, lo habían desagraviado por su despido injusto y con el fallo laboral no sólo tuvieron que pagarle los salarios caídos desde su atrabiliario cese, sino que le devolvieron la parte jugosa de su sueldo que, con la complicidad de altas autoridades locales, le escamoteaban los responsable de la administración panista anterior, en un litigio que comprometía a los blanquiazules. Cintarazo, como lo tenía que hacer, se ocupó del asunto y destacó la deslealtad y los valores del entonces director del Diario de Yucatán, precisamente por la mendacidad con la que se produjo en el teatro Iris de la ciudad de México, al aceptar en mayo un premio que no se merecía, comparar a su esposa Lengua Longa con su abuela y su mamá y ofender además la memoria de su padre al decir que la lección que de él aprendió fue una de lealtad y promoción de los valores de la sociedad y la familia.
César Pompeyo, sin saludar, con su hijo, Lengua Longa, quien no le permite escribir en el Diario que ahora dirige, y el resto de su prole, menos el cochinón, pasaron junto a la mesa de su hermana Berta Noemí de Cámara con sus hijos Carlos Humberto y Carlos Alberto y la compañía de Bertolino Cojitranco. Llegó su hermano Ing. Alberto Rubén con su esposa Patricia. Tal vez ya estaba en vías de ejecución el golpe intrafamiliar para despojarlo de la sucesión al frente del Diario que le correspondía como propietario y hermano mayor siguiente. Esporádicamente figuraba como presidente del Consejo de Administración, sin verdadera autoridad, sometido por el voto cómplice de la viuda de su hermano, heredera domesticada con asiento en la mesa de Lengua Longa. Tercero en discordia, Rubén lanzó su guante frente a la audiencia, desechó la mesa de su hermano mayor y fue a sentarse con su esposa a la mesa de Berta Noemí, con Beto, Barusho, sus esposas y Bertolino. Percibido el desafío, sola su alma, Lengua Longa acomodó las posaderas y se concentró en el escándalo de las bocinas. Pompeyo se presentó a la mesa descrita, evidenció que debía el saludo navideño a su hermano y socio y, para consumo de los atentos espectadores, saludó de beso a su hermana y de mano y abrazo a sus sobrinos, primero, y a Cintarazo, después, con alusión al nervio ciático que le había desinflamado el acupunturista. Parecía bañado en rosas. Como si no le importara que nadie de su mesa lo acompañara en la teatral escena improvisada.
Veamos, por su comportamiento y el de su heredero de todo, culpas incluidas, si aprendió de su papá lección alguna de lealtad o promoción de valores sociales y familiares, o resultó alumno aventajado de la simulación e hipocresía cursados en seminarios conyugales que le impuso la vida marital fallada como consecuencia de aquello que cantaba su abuela materna: “Un viejo amor, ni se olvida ni se deja… de nuestra alma sí se aleja, pero nunca dice adiós”.
Desvestido de sus funciones y sometidos al dictatum de Lengua Longa vía su sobrino entronizado, un poco para liberar a su primogénito de humillaciones contínuas en la empresa de la que es socio minoritario, aunque presidente de su consejo de administración. Alberto Rubén, el cuarto de los varones Menéndez Navarrete, incursionó en una empresa publicitaria por Internet y la quiso promocionar entre los empresarios más destacados de la ciudad. Solicitó la semana pasada el salón de actos de la Coparmex. Invitó personalmente al cuerpo directivo de la empresa cuyo consejo de administración dice el Diario que preside. Cintarazo no fue requerido. Le hubiera gustado asistir a la promoción,tratándose de un hermano y no sólo por los bocadillos y el vino de honor, si es que los hubo. Personalmente, el funcionario de Megamedia invitó a su hermano y a su sobrino, ex director y director general del Diario de Yucatán. Nulo poder de convocatoria ante su gente. En voz baja, algunos de los directores se disculparon. Carlitos transmitió la orden de no asistir y de no cubrir la promoción con fotógrado o reportero.¿ Lo habría hecho el periodista que no escribe en desacato al director anterior o desde el olimpo Juno culebreó entigrecida y, pantera injertada en alacrán, rugió a su cachorro y éste escondió la cola entre los cuartos traseros? ¿Factura cobrada con puntualidad por el desafío del Fiesta Americana? Otra versión corre en el edificio frente al Club Campestre. Para que siga comiendo de su mano o de la de Lengua Longa, hay dispuesta una modificación en la nómina del periódico: el hijo del hermano difunto cobraría quinientos pesos más de lo que gana mensualmente el auxiliar doméstico de Cintarazo, sin que éste corra peligro que lo demande laboralmente el cuñado de su sobrino, pues tendría que demandar también a la empresa de su suegra. El ajuste salarial le subiría también el sueldo a su hermana, a la planta alta del inmueble de Megamedia. Cuentan incluso con una plaza de edecán recepcionista para la socia obsecuente, si sus necesidades así lo requirieran, con tal de que no levante la cabeza.
Los empresarios no entendieron bien el mensaje. ¿Qué les quiso decir el flamante compañero editorial de Dulce María Sauri Riancho y Carlos Sobrino Sierra?
Aún no concluye la temporada de huracanes. ¿Otro norte, nuevo frente frío? ¿Chi lo sa?, repetiría el fundador del Diario. Cintarazo, prudente, ya tiene a mano su chamarra Columbia que le trajo Santa Claus de Minnesota.-Bertolino Cojitranco.-Especial para la Lira Sartorial.

Mata inspiraba al joven César.
Rescoldos eróticos: Lengua Longa y Pompeyo sin careta
El 7 de noviembre ppdo., el director depuesto del Diario tropezó con las neuronas: quiso escribir un artículo poético, “Para Ella y Para Ellas”, de Pedro Mata Fontanet, catalán nacido en Reus, provincia de Tarragona,en 1811, uno de los introductores de la fotografía en España y padre en su país de la Medicina Forense, impulsor en 1870 del Cuerpo Médico Forense y de la Ley del Registro Civil, además de decano de la Facultad de Medicina, rector de la Universidad Central, alcalde de Barcelona, diputado a Cortes, senador del Reino y gobernador de Madrid, donde falleció en 1877. No ejerció el arte de curar, el cual le inspiró siempre una invencible repugnancia. De una facilidad extraordinaria de palabra, para mérito suyo inmarcesible, vivió pobre a pesar de todos los cargos que con honestidad y eficiencia desempeñó. Figura en el tomo III, capítulo II, de la Historia de los Heterodoxos Españoles, de Marcelino Menéndez Pelayo. El articulista falseó recuerdos familiares, se adornó con la publicidad de un viaje a Cáceres con su hija María Lorena y sin querer dejó huellas del que fue el amor de su vida, nieta de D. Catarino Rendón, a la que cortejaba con ayuda de un libro regalo de su papá a su mamá, que cogía prestado a escondidas. Visitaba con la misma fe con que escribió Quevedo “Amor constante más alla de la muerte”: “…Mas no de esa otra parte en la ribera/dejará la memoria en donde ardía; y refiriéndose a sus despojos: “…serán ceniza, mas tendrá sentido; /”polvo serán, mas polvo enamorado”. En su artículo olvida mencionar que esas tarjetas dedicadas por D. Abel a Da. María, éste se las entregó a su hija Berta. Se equivoca, o lo ignora: Su madre, recién parida de Cintarazo, acompañó en 1941 a D. Abel a La Habana, después de su estancia en Baltimore y dejó a al recién nacido con su madre Da. Ana Gabriela durante 60 días. Corresponden esos recuerdos a su noviazgo en Mérida. No fue lo único que D. Abel le narró a su tercer varón en 1968 bañándose a las 5 de la mañana en el mar de Progreso. Solos al despuntar el sol, nuestro segundo director contaba anécdotas como la que también le escuché a su hermano Mario:
Coincidieron en un mismo edificio en Madrid Bretón de los Herreros y Pedro Mata, aunque en diferentes pisos del mismo inmueble. El cartero solía confundir sus departamentos por lo que D. Pedro, en la puerta exterior del suyo, puso: ”En esta mi habitación no vive ningún Bretón” Enterado, el aludido también puso un letrero a su puerta: “ Hay en esta vencidad cierto médico poeta / que al fin de cada receta pone Mata y es verdad”.
Recién llegaba de Belén. Su familia, de costumbres austeras, se transportaba en coche de caballos. Aprendió a conducir en auto ajeno. Fueron sus iniciadoras en ese menester sus amigas Katinka Vales Duarte y Fausta Gutiérrez Espinosa. Carlos visitaba a pie.
Casi a la hora de su trabajo nocturno, caminaba de la casona solariega que destruyó su hermano Rubén en la calle 69 por la calle 66 hasta la calle 71, daba vuelta a la izquierda, pasaba la calle 64 y en la esquina con la 62, libro en mano, golpeaba en el predio No. 566 donde vivía el Dr. Alberto Rendón Peón con sus hijos, a sólo tres cuadras de su casa. Pedía entonces a Cristina, desenvuelta, bien entonada y con facilidades para la actuación. leer el poema de Mata que transcribimos a continuación completo, pues él sólo reprodujo las dos estrofas en cursiva. Los vecinos ya estaban acostumbrados a la voz sensual de Cristina cuando le cantaba al joven pelirrojo sanjuanero-La historia de un amor: “Ya no estás más a mi lado, corazón, en el alma sólo tengo soledad, y si ya no puedo verte es porque Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más…”
La más dulce hora del día
Tu ya bien sabes, mi exquisita,
con qué ansiedad te necesita,
con qué fruición por ti palpita
constantemente el corazón.
Tú sabes bien, porque me adoras,
que junto a ti todas las horas
son igualmente encantadoras
en el ensueño de tú y yo.
Mas aunque no haya primacía
en nuestras horas, alma mía,
tú sabes bien que hay en el día
siempre un instante que es mejor.
Tú sabes bien que hay un momento
en que es más hondo el sentimiento,
más exaltado el pensamiento
y más intensa la emoción.
Cuando la tarde va acabando,
ese momento dulce cuando
la oscuridad se va filtrando
por la batista del estor.
Todos los brillos palidecen,
en derredor las sombras crecen
y entre las sombras desfallecen
mustias las rosas del jarrón.
En la penumbra de la estancia
tiene tu carne más fragancia,
es más severa la elegancia
de tu contorno seductor.
En tu actitud más armoniosa,
es tu silueta más borrosa,
casi una sombra vaporosa
desvanecida en el sillón.
Son tus ojeras más marcadas,
son más profundas, más moradas;
Tienen más brillo tus miradas,
hay en tus manos más calor.
y en el silencio religioso
con que se envuelve cadencioso,
todo el misterio del reposo
es el encanto de tu voz
Como una vaga y dulce nota,
como una música remota
que va cayendo gota a gota
desde el oído al corazón.
Pedro Mata Fontanet.
(Para ella y Para Ellas) Madrid 1921.
Y del mismo autor, leída esta vez con voz trémula por César, también al salir Bertolino del domiciliodel Dr. Lavalle Peniche y Da. Dolores Ortega, frente al predio de los Rendón Rincón,Cojitranco evoca nuevamente emocionado a Pompeyo:
Pandereta
Beban otros las burbujas
de esa Champaña extranjera,
yo prefiero las agujas
del vino de la Ribera.
Sin desdeñar lo extranjero
en vino y arte prefiero
lo netamente español;
me gusta la manzanilla,
las mujeres con mantilla,
el rasgar de una guitarra
bajo el toldo de una parra
en una tarde de sol.
Y en la austeridad severa
de una estancia castellana
sorprender una mañana
toda el alma de Castilla
dentro de una serranilla del
marqués de Santillana
o en la gracia soberana
de una estrofa de Zorrilla.
Oh, Castilla, mi Castilla,
mi rancio suelo español;
los romances de Zorrilla,
mi caña de manzanilla
hecha con hebras de sol.
xxx
Te aseguro que no envidio
otras patrias ni otros cielos.
Yo prefiero, como Ovidio,
el solar de mis abuelos.
Cambio toda la elegancia
de tus vestidos de Francia,
todos los ricos tesoros
de tus plumas y tus pieles
por el ramo de claveles
que te llevas a los toros.
Más que todos los sombreros,
más que todas las diademas
que inventaron los joyeros
me gusta la maravilla
del marco de tu mantilla
cuando te miro apoyada
sobre una capa bordada
tendida en tu barandilla
de delantera de grada.
Me gustas por arrogante,
me gustas por tu constante
desplante de chulería;
me gustas por cariñosa,
me places por religiosa,
me seduces por celosa
y me encantas por bravía.
Te quiero por tu alegría,
por tu gracia macarena,
por tu mirada serena
y tus labios de amapola;
te quiero por española
y te adoro por morena.
Te quiero porque eres (remataban Mata y Pompeyo)
la más mujer de todas las mujeres.
El galán que se apoyaba en el libro de propiedad materna, empréstito subrepticio, salía del predio 566 y caminaba dos cuadras y media a su trabajo nocturno, interrumpido en ocasiones por inesperadas visitas de la amada, lo que no es de extrañar leídos estos versos, cuyo conocimiento inquietaba a la dueña del poemario.
Para beneplácito materno, este noviazgo de Pompeyo no prosperó, pero fue motivo de cruda escena de celos cuando Lengua Longa, antes de ir al cine con él y Cintarazo, quien los chaperoneaba, una tarde entró con autorización al cuarto de su novio, revisó su estante y entre sus cosas particulares halló una pequeña foto de Cristina que le robó la calma y cuantiosos lágrimas e imprecaciones. Ya en el automóvil, camino al cinema Cantarell, tuvo que persuadirla de que su amor por ella no era por lástima, debido al accidente que le dañó un tobillo.
Tal vez por ese recuerdo, ya casada y resentida, cansaba la paciencia de la suegra y su madre, en ausencia del esposo, elogiando a un ex novio que llamaba el Tigre. ”Ese sí era un macho de verdad”.El casó con una muchacha de la colonia Alemán cuyo padre tenía un cine, Fijaron su residencia en Campeche, donde pasaron las de Caín y Lengua Longa se ahorró varias bofetadas que le hacían falta. Le gustaba de quinceañera verlo desfilar para el 15 de septiembre en un alazán que caracoleaba la música patria, jinete vestido de Charro. Para una mejor descripción de lo que la emocionaba, nada como el ejemplo de Jorge Zalamea Borda al describir el caballo del dictador que abría su cortejo fúnebre delante de las dignidades eclesiásticas y rimbombantes miembros del empresariado, lacayos suyos. No sabían, como seguramente olvidó Pompeyo enseñarle a su hijo, aquellos cincelados versos de Quevedo: “Reina en ti propio, tú que reinar quieres,/ pues provincia mayor que el mundo eres”.
Concluimos con la cita de “El Gran Burundún Burundá ha muerto: “…Venía el caballo ¡Todo él reluciente!, ¡Con pronunciadas venas en el cuello y en las ingles…”Hasta tuvo la humildad -¿o la insolencia?-de fingirse tambor mayor femenino de la banda de un colegio de Arkansas; se puso entonces vertical sobre las patas traseras, exhibió su casto vientre, puso de relieve sus lustrosas vergüenzas y comenzó a menear en el aire como si jugase en él con la verga-¡oh blasfemia- del Gran Fariseo…”
j.r.m.n.-Diciembre de 2009. (Especial para la Lira Sartorial.