jueves, octubre 15, 2009





Más cerca del cielo: Lo mandaron a Papantla, pero no a volar.

Cuentos de sociedad

La catedral de Mérida y su metropolitano
Un diario sin piloto, desencanto empresarial

Compañero columnista de Sauri, Sobrino y Muñoz, el ex director obligado a dimitir de un periódico que acreditaron su abuelo y su padre, tarde, pero no demasiado, pasó a Emilio Carlos la factura de aquella carta perentoria que le llevó su auxiliar Palma, y él sepultó en el cajón derecho de su escritorio después de leer las amenazas de clausurar su medio disminuido, de lo que se enteró Cojitranco gracias a Lengua Longa, la cuñada de Cintarazo, como ya saben los cerca de 15,000 lectores de la Lira Sartorial y algunos de sus frecuentes corresponsales, entre ellos el recién nombrado obispo por Benedicto XVI, cuyo acompañante de condumio semanal recibió confirmación discreta de que no integraría el famoso grupo de voladores, y con sigilo, como le recomendó su antecesor, se lo guardó en el confundido magín,sin decir ni pío, para evitar la suerte del pollito bajo la vaca, mientras seguía dilucidando a quiénes más en la nómina pasaría por la guillotina que al centenar reciente sumó hace poco la cabeza de cumplido profesional considerado como hermano por uno de sus accionistas fallecido, responsable del mantenimiento impecable de la maquinaria del rotativo.

Cintarazo, para que nadie se llame a engaño, aceptó a Bertolino la sugerencia de reproducir ese editorial del 13 de octubre que le publicó el hijo de César Pompeyo en el Diario de Yucatán, cuyo quinto párrafo, perverso quinto, claramente señala a Berlie Belaunzarán y a su presbiterio, del que formaba parte Jorge Carlos, su futuro sucesor.
Con las estocadas mortíferas de sus dos líneas finales, refiriéndose al recinto catedralicio utilizado como set por televisa, consentida del Presidente Calderón: “Los hombres materializados –cita a José Luis Martín Descalzo- que han convertido el templo en ´casa de Mammón´y en complicidad con los sacerdotes trafican allí con el estiércol del demonio”. Cintarazo,en los juegos florales de 1992, mandó al concurso de la comuna panista de Ana Rosa dos cuentos: “En olor de sargazo”, que el jurado calificador premió. La autoridad panista se comulgó el efectivo del premio; y “U tah Kisin” que se les atoró en el gaznate, “La caca del Diablo”, posiblemente porque César Pompeyo y sus hermanos, en el periódico del que se apoderaron, traficaban en la que había sido una benemérita institución, por el dinero que defeca Satanás, lo mismo que le imputa al arzobispo y a sus huestes ensotanadas, despojados cuatro o cinco de ellos de unos 9 millones de dólares en reciente escándalo financiero donde especularon con sus ahorros y cuyos nombres aún no se atreve a publicar el Mamutreto de Mario Renato. El rotativo que declara la guerra abierta al arzobispo, parodiando al autor de María Bonita, “sin vela, sin timón y sin bandera”…, bogando en la ribera del escándalo, fue tema, en secreto conciliábulo, de preocupados hombres de empresa y de sus hijos: “Empréndete, piensa en grande”. Juicios severos: -Su director es incompetente-, desinforma sus lectores-, carece de seriedad y atribuye a líderes como el de la Coparmex declaraciones que no hizo. Por consenso coinciden: -no sirve para nada, no conviene como interlocutor- ni merece nuestra confianza-. –Debemos estar en guardia para no caer en sus asechanzas-. Abundaron lindezas semejantes. Nadie defendió al compañero de mesa de Patrón Wong.Su papá recuerda al muñeco de Paco Miller, el célebre D. Roque: -Le parto la madre a cualquiera, ¡Maldita sea-! Detalle chusco de la secreta junta empresarial –Bertolino se entera de todo-. Hablaron de un expolio a la sociedad yucateca, privada de un periódico que dejó de ser lo que fue con D. Carlos y D. Abel. Mucha basura y poco periodimo. Por supuesto, nada qué ver con el célebre cuadro de Domenico Theotocopolo, el Greco que admiró Pompeyo en Londres, donde estudiaron sus hijas a pesar del juicio fulminante de Lengua Longa en el Club de las tijeras.

Olvida el hermano de Cintarazo que el templo por excelencia
del Señor somos nosotros mismos. Al enjuiciar a Emilio Carlos y a sus curas hace un severo examen propio, de su hijo que no pía y de Lengua Longa que ya no socializa con Ivonne en la clínica de belleza ni se exhibe con ella en el restaurante Montejo del Fiesta Americana. Gaviota ya no la pela ni le hace caso a su marido, Savonarola de utilería apersogado. Como a Cintarazo contó Mario Bolio Granja cuando le preguntó a D. Abel qué podía hacer el Dr. Luna Kan frente a los ataque que le dirigía Pompeyo, usurpando sus funciones. –Nada. No respondan nada ni
hagan caso a las críticas. En tres días ya nadie se acuerda de ellas-, narra le aconsejó el periodista traicionado. Con las reservas señaladas, puede el lector de la Lira sartorial darse cuenta del ataque del Diario de Yucatán a la jerarquía de la iglesia católica y a los empresarios que, como la gobernadora, le colman la faltriquera, tan reducida hoy, de los denarios para la publicidad de sus despropósitos. Ella y ellos, opinan Cintarazo y Cojitranco, cosechan lo que siembran. A manera de crestomatía, lo citan, pero no lo recomiendan. Pueden los sacerdotes seguirlo utilizando como papel sanitario, pero después se les sugiere una higiene concienzuda. No todos los aduaneros son panistas o del PRI: Sí, Pastor querido: ¡No sólo ustedes las tienen embarradas! Nosotros también confiamos, si el Papa te facilita un capelo,en que no sólo oculte la ceniza de tu rala azotea, sino también las delatoras protuberancias micénicas. Vecino de Villas la Hacienda, estoy casi seguro que el almendrado compañero de aula montejuna sabrá encontrar en el editorial de marras la dulzura beatífica de Fra Angélico o la sabiduría del aquél bolonés admirador de Carducci que le encendió las luces del templo de Santo Domingo de Guzmán para admirar el cuadro de Filipo Lippi y el inigualable coro del presbiterio ensamblado en su totalidad sin clavos. Gladis le obsequió una de aquellas monedas de plata con la efigie de Cuauhtémocque atesoró como recuerdo de nuestro encuentro. Para decirle a Choyo la estatura de Juan XXIII le bastó una frase: -Papa Bruto, pero Papa vero-. Campesino, pero Papa de verdad.-Cintarazo. (Especial para la Lira sartorial).

Un sacrilegio peor

Telenovela en Catedral

Carlos Menéndez Navarrete

13/10/2009

En la entrega de la catedral de Mérida a los capitostes de la televisión y la plebe pagana que los circunda, para que profanaran la iglesia centenaria convirtiéndola en escenario de una telenovela escabrosa, “Sortilegio”, hemos recordado un cuadro de El Greco en la National Gallery de Londres: “La expulsión de los mercaderes del templo”.El pintor toledano recoge en su lienzo la única escena de Jesús con el látigo en la mano que registran los evangelios: la cólera de Cristo al echar a cuantos vendían y compraban en el templo diciéndoles: “Escrito está: Y será mi casa, casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones”.José Luis Martín Descalzo dedica a esta manifestación “de la ira de Dios” nada menos que veintidós páginas del tercer tomo de los ocho que forman “Jesucristo”, colección dirigida por el ilustre sacerdote español y publicada a mediados de los años setenta en España por la Biblioteca de Autores Cristianos y Editorial Miñón.Autor también de notable “Vida de Cristo” y cotizados, edificantes artículos que “Diario de Yucatán” publicaba semanalmente, el Padre Martín Descalzo presenta y analiza las interpretaciones que en el curso de la historia se han aplicado a las palabras “mercaderes” y ladrones” sobre la base de los textos de los profetas, los tiempos bíblicos y los 21 versículos en los que Juan, Lucas, Mateo y Marcos relatan este episodio de los evangelios.¿A quiénes se referían los apóstoles y los evangelistas al hablar de cambistas, mercaderes, vendedores y compradores de corderos y palomas? ¿En quiénes pensaba Jesús al atacar con el látigo a los ladrones y bandidos que invadían su casa de oración? ¿Cuál fue la razón verdadera del divino estallido de cólera? Martín Descalzo presenta, entre otras, diez interpretaciones: 1) “'Los hombres materializados' que han convertido el templo en 'casa de Mammón' y en complicidad con los sacerdotes traficaban allí con el estiércol del demonio”.(Jesús habla de Mammón como una persona, de un poder demoníaco, al que se somete un hombre codicioso en un servicio incompatible con el de Dios).2) “El acto de Jesús no era tan sólo la justa purificación del santuario, sino también la manifestación pública de su repugnancia hacia los siervos de Mammón. El negocio —ese ídolo moderno— es para Él una forma de latrocinio”.3) El divino pobre, acompañado de sus pobres, se precipita contra los servidores del dinero... “Quitad eso de aquí y no convirtáis la casa de mi Padre en cueva de ladrones”.4) Jesús quiere corregir la comercialización de lo sagrado y otros abusos que se han introducido en el templo.5) Es una revuelta de inspiración profética (dirigida contra la idolatría).6) San Agustín ve el pecado del egoísmo: “¿Quiénes son los que venden corderos y palomas? Los que en la Iglesia buscan sus propio interés más que el de Cristo”.7) “En todas las iglesias pueden verse aún hoy mercaderes y sacerdotes que los protegen y armonizan con ellos. Y en ocasiones los reemplazan. Pero, en realidad, todos los que entran en el templo en pos de riquezas, o de honores... todos los aprovechadores son mercaderes del templo. Y a todos los expulsa o habrá de expulsarlos Jesús”.8) Jeremías: “¡Este es el templo de Yahvé! ¡Robar, matar, adulterar, perjurar, quemar incienso a Baal e irse tras dioses ajenos y venir luego a mi presencia en esta casa en que se invoca mi nombre para hacer luego todas esas abominaciones. ¿Es acaso esta casa, donde se invoca mi nombre, una cueva de bandidos a vuestros ojos?”.(Baal: divinidad pagana, relacionada con el culto al oro y adorada por sirios, egipcios e incluso israelitas desviados).9) “Lo que Jesús ataca es un culto con el que se pretende camuflar una vida de pecado y de injusticia”.10) “La vehemencia con que Jesús arremetió contra los mercaderes ilustra, de manera gráfica, esa indecible pasión que abrasa al Señor cuando contempla el mal del mundo”.¿Cuántas de las diez interpretaciones nos pueden servir para calificar la entrega de la Catedral a telenovelistas que en busca de lucro y fama explotan en sus telenovelas el morbo y las pasiones bajas de los telenoveleros con los pecados, abusos y otras abominaciones que menciona Martín Descalzo en su “Jesucristo?”.Una sola bastaría para descalificar la decisión de convertir nuestra casa grande de oración en escenario de una industria que medra con infracciones al por mayor y menudeo de los diez mandamientos de la ley de Dios.No se sabe a ciencia cierta si a solicitud de Televisa o su socia o atenta servidora, la gobernadora, se tomó esa decisión orientada a quedar bien con el poder y el dinero. Pero es verificable, en los relatos de los testigos y las reseñas de la prensa, que la decisión, en vez de oraciones y cristianos de rodillas, pobló la Catedral de escenas de circo, adoración de ídolos, colillas de cigarros, muebles rotos, neopaganos trepados en las columnas y encaramados sobre los pedestales de la imágenes, o injertados a horcajadas en los respaldos de las bancas, mientras algún irreverente se desvestía detrás del Cristo de la Unidad.“Sortilegio” en la Catedral es un sacrilegio. Dedicamos las misas de un domingo a homilías, rezos y otros actos de desagravio a la Eucarístía por el robo de la custodia de un templo de Halachó. ¿Qué desagravio merece el robo bendecido de toda una Catedral —un robo a nuestras costumbres, tradiciones y creencias— para rendir culto y pleitesía a Mammón, Baal y sus feligreses del siglo XXI? El Greco pintaría a Jesucristo derribando cámaras y reflectores, expulsando látigo en mano por la Puerta del Perdón, por donde tuvieron el consentido atrevimiento de entrar, a los protagonistas de una ofensa imperdonable a la casa del Padre.— Mérida, Yucatán, 12 de octubre de 2009.