jueves, octubre 22, 2009




Lo agarró el Diario de Yucatán haciendo aquello, sin capelo

Cuentos de sociedad

Disculpas no pedidas, culpabilidad manifiesta

Heredia, Berlie, Pompeyo, D. Abel y Loret de Mola

A Cojitranco le consta, aunque amarranavajas pretendan lo contrario, que Cintarazo profesa simpatías fraternales de primer nivel por su hermano dimisionario arrepentido de abandonar el trono, como la reliquia Heredia dice que lo está porque Ivonne y Televisa agarraron al metropolitano agachado y con los pantalones bajos en la prostibularia entrega de la catedral de Mérida a una Mesalina revolcada por la befa y la canalla, como la prostituta de Azcárraga, amancebada con el PAN y los gobiernos de ese partido emanados, sin por eso dejar de ser la barragana de los Salinas, los Beltrones, los Gamboa, los Gordillo, los Peña Nieto y los Ortega.

¡Qué distinto ejemplo de humildad presenció Menéndez Navarrete en la propia sala de su casa de Buena vista, entonces, en presencia de su padre y su tío Joaquín, como seguramente lo recordarán los lectores de de Lira Sartorial, donde Cintarazo les ofreció esa y otras exclusivas que evidencian la rectitud y honestidad de César Pompeyo, difícilmente igualadas por el hijo de Lengua Longa! El gobernador que ordenó a sus amigos de élite robar ánforas en las elecciones de 1969 (al delegado del IMSS lo sorprendieron con las manos en la masa y tratando de brincar una albarrada), vencedor por ese procedimiento sobre Correa Rachó, ya instalado en Palacio, con las zalamerías de Pompeyo y del Lic. Acevedo Ruiz del Hoyo, pretendió infructuosamente que el director del Diario de Yucatán desayunara con ellos, en la propia casa de su primogénito, juramentado de la belenita Virgen del Recuerdo, que en Nota del Día lo había deturpado para la posteridad desde la primera página de ese rotativo.

No cayó D. Abel en el garlito. Como concesión final al cuñado y a su heredero, accedió a que ese pobre hombre los visitara a la hora del café. Llegó Loret a donde moraba Lengua Longa y prosopopéyico, como diva entrando a escena, fue entonces que dijo impostando la voz mientras se dirigía a ellos, momentos antes de arrodillarse junto al director titular del Diario: -¿Qué es lo que tiene qué hacer Carlos Loret de Mola Mediz, gobernador constitucional del Estado, para que lo perdone su amigo D. Abel Menéndez Romero, director del Diario de Yucatán?

El periodista interpelado fue entonces que le respondió: “ Levántese, me incomoda usted, Carlos. En todo caso, al que tendría que pedir perdón es al pueblo de Yucatán”.

En nueva entrega a su hijo desinformado, el ex director de ese periódico podría mostrarse humilde con el arzobispo, como Loret ante su padre, y narrar bajo su firma, antes de que la parca se lo impida, completo el episodio descrito y sus implicaciones, entre ellas el affaire de la catedral mercadeada y las actividades empresariales relacionadas con el excremento del Diablo. Lo aplaudiríamos con el canónigo Heredia que tan socarronamente exhibió al jefe de la jerarquía eclesiástica yucateca.

A menos que Lengua Longa exija en desagravio, con o sin capelo, que Berlie Belaunzarán le lave con aceite de nardo la extremidad tullida y con Palma y su presbiterio se arrodille ante su marido y reformule la pregunta sumisa del gobernador Loret, aunque su arrepentimiento sea fingido, para que la señora Ortega aprenda de una vez por todas el arte de mandar con la obediencia, como diría célebre enmascarado.-j.r.m.n.- Especial para la Lira Sartorial.