martes, septiembre 09, 2008



Un prelado en Babia

Discoteca severa

A la reina del Club Campestre

Testigos y parientes lo estropearon
por empujar grosero a una doncella
renuente al baile y eso le hizo mella
a su ego de galán que rebajaron.

Al hospital, dañado, lo llevaron:
vio de cerca la imagen de una estrella.
Prepotente pensaba en la querella.
Toxicológico examen practicaron.

De cocaína estaba hasta la madre,
¿sin que tal cosa sospechara el padre?
Joven de sociedad bajó al infierno.

De nuestros líderes palingenesia,
carne del IPADE, hijo de su iglesia.
¿Quiere Berlie apoyemos al gobierno?

Cintarazo

Mérida, arzobispal, 2008.

Glosa: “Por sus frutos los conoceréis”.