jueves, septiembre 18, 2008



“…hay que saber perder, dan ganas de llorar…”

Eso, Emilio, muy bien

A Pompeyo, su acólito devoto

A veces hay que dar las posaderas
aunque eximias, mas en verdad lustradas
como las exhibidas y arrugadas
de Berlie por ingratas cagaleras.

San Sebastián: beatas entendederas
ovejas torcieron encabronadas.
Se tragó las palabras mal lanzadas,
volaron pastorales sus quimeras.

Si en órbita defenestró a Ceballos,
Corazón no le pise más los callos
ni la Vaca lo ensucie en Poxilá.

Que posada le diera a sus hermanas
no justifica ver teñidas canas
por el Diario embarradas en la tah.

Cintarazo

Mérida, cagona, 2008