miércoles, abril 30, 2008


La mancuerna trágica

Reina madre

A Carlos Rubén Menéndez Navarrete

Su nombramiento, burla innecesaria,
énfasis de mayúscula injusticia.
Puso la sangre propia en la inmundicia,
el disfraz de una venta perdularia.

De viejo tronco rama solitaria,
corona para impúdica codicia.
Elogio bajo de razón fenicia
mientras padece situación precaria.

A la ofensa llamó renovación
para ocultar punible operación,
ultraje periodístico completo.

Postrero aliento del extinto abuelo
marchita en desairado desconsuelo:
una absoluta falta de respeto.

Cintarazo

Mérida, destronada, 2008